“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Albert Einstein

16 julio 2018 — Formación

El tipo de entorno VUCA en el que nos movemos actualmente requiere de nuevas competencias. Pero, ¿cómo hacer frente a los nuevos retos de la Consultoría actual?

Es necesario un Plan de Formación, de forma que podamos consolidar herramientas, adaptándonos mejor al cambio constante y mejorando nuestra forma de hacer. En la apuesta de Integra por el acompañamiento del desarrollo de los empleados, el pasado 8 de junio disfrutamos de una sesión en Madrid sobre Presentaciones Eficaces. Esta acción fue el resultado de las peticiones recogidas durante 3 meses, en las que se entrevistó uno a uno a todos los compañeros que formamos Integra. Principalmente aparecieron como necesarias formaciones funcionales y técnicas de las herramientas tecnológicas para Gestionar Personas y Talento, así como acciones formativas competenciales. Mejorar la comunicación, la gestión de equipos, del estrés y del tiempo fueron algunas de las más demandadas.

Seguro que muchos de vosotros habéis visto alguna vez la imagen anterior. Uno de mis aprendizajes más importantes, tanto en mi vida laboral como personal, es que todos tenemos potenciales distintos y únicos, todos tenemos talentos y singularidades y cada uno es el responsable de conocer cuáles son. ¿Pero cómo llegar a saber cuáles son? No siempre somos conscientes de qué queremos, y nos enfadamos con el resto por no hacer lo que nos gustaría.

1. Parar para pensar

El gran conocimiento de uno mismo viene de ese “me doy cuenta de que esto me gusta o esto otro me causa dolor”.  Para ello necesitamos crear un espacio real entre los estímulos externos (emails, llamadas, reuniones, tareas, whatsapps …) y nosotros mismos. El Mindfulness puede ser de gran ayuda para ello, pues nos enseña a parar con conciencia, situándonos en el cuerpo, en las sensaciones… Porque cuando hay mucho trabajo, ¿cuántos de vosotros no habéis echado toda la mañana delante del ordenador, sin parar, sin comer, sin descansos, aun sabiendo que hay dolor de cabeza, tensiones, malestar…

2. Aceptación

Cuando uno para puede ver cosas que antes no veía. Desde una mirada de aceptación de uno mismo podemos relajarnos si, por ejemplo, veo que necesito orden en mi mesa, más tiempo que el compañero para hacer una tarea, espacios de silencio para poder concentrarme… Lo acepto y eso hace que pueda ir realizando algunos cambios en mi propio beneficio. Quizás, antes de llamar a un cliente enfadado, me tomaré 5 minutos para respirar, despejar la mente, pues sé que, si no me preparo un poco, esa llamada pueda afectar en mi estado de ánimo. Desde esa aceptación, entenderé que necesito escuchar el problema, ponerme en la piel del otro, aceptar mi frustración en caso de que no le pueda ayudar técnicamente hablando (el clásico “la herramienta no lo permite…”). Siempre puedo escuchar al otro empáticamente, aún sabiendo que no siempre tenga todas las respuestas de forma inmediata.

3. Preguntas transformadoras

Cuando paro y me acepto, puedo hacerme preguntas que me acerquen a mis objetivos, mis sueños. Preguntas como ¿qué es lo importante para mí en este momento? Pensando en nuestro día a día, podríamos preguntarnos…

  • ¿Qué tareas voy a priorizar hoy, con las que me sentiré satisfecha / o si las acabo antes de irme?

Crear como hábito diario los 3 puntos anteriores nos acercará a conocernos mejor, a profundizar en nuestras inquietudes y prepararnos para las entrevistas de nuestro plan de formación y desarrollo. Y a ti, ¿qué te gustaría aprender este año?

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